viernes, 07 mayo 2021

Educación y normativa en el Perú: ¿necesitamos más normas legales? Parte II

El pasado 20 de enero, el Congreso de la República organizó un evento titulado “la educación en el Perú como derecho fundamental”.

05 de febrero 2021

Los expositores invitados fueron el jurista Raúl Ferrero y la Presidenta del Consejo Nacional de Educación María Amelia Palacios, ambos compartieron importantes reflexiones sobre la condición de derecho fundamental del servicio educativo para la población nacional. En el evento se destacó como hito la aprobación de la Ley 31097 promulgada el 29 de diciembre de 2020 que reforma el artículo 16 de la Constitución Política del Perú y declara la educación como derecho fundamental.

Sin desmerecer la iniciativa del evento que nos brindó una oportunidad más para recordar a todos los peruanos la enorme trascendencia que tiene la educación en el desarrollo personal y nacional, queremos recordar que el artículo 3 de la Ley General de Educación promulgada en el año 2003 ya indicaba exactamente lo mismo que señala la Ley 31097, es decir: “la educación es un derecho fundamental de la persona y de la sociedad”. La única novedad que ofrece la Ley 31097, es que ahora se ha elevado dicha declaración al rango Constitucional pero… ¿era necesario? ¿habrán cambios significativos a causa de esta Ley?.

Aparentemente algunos peruanos consideran que necesitamos leyes de tal o cual rango que digan lo que el sentido común nos ordena, y luego “poder hacerlo”. Sería bueno que así fuera pero lamentablemente la evidencia nos demuestra que esto no es así. En el Perú, hay muchos derechos constitucionales que no son ejercidos, por fallas estructurales que generan inequidad por ineficiencia del Estado, basta citar como ejemplo el de igualdad ante la ley, preguntemos si los defensores de oficio pueden brindar la misma calidad de atención a sus beneficiarios que la que ofrecen los carísimos estudios de abogados que pocos peruanos pueden contratar ¿eso es igualdad ante la ley?, ¿se resuelven todas las causas con la misma celeridad?. A pesar de esta cruda realidad, nuestros congresistas y autoridades siguen haciéndonos caer en la trampa de creer que porque promulgan una ley la realidad se va a transformar.

Para que la educación sea un verdadero derecho fundamental, tenemos que asegurar que esta sea de calidad, y para comprobar ello tenemos que evaluar los resultados de aprendizaje desde varias perspectivas y sobre todo en base a su impacto sobre la realidad. Sostenemos que la educación de un país es de calidad cuando las personas que han pasado o están pasando por el sistema educativo demuestran su capacidad de impactar positivamente en sus propias vidas y sobre su entorno. Entonces, el incumplimiento de las medidas de seguridad impuestas por el gobierno (uso de mascarilla, distanciamiento social, restricciones a la movilidad y reuniones) es una señal elocuente de que la educación peruana no es de calidad.

Pero para las autoridades peruanas, parece que vivimos en el mundo de las maravillas y por eso en noviembre del año pasado, el Programa “Aprendo en Casa” fue galardonado con el Premio de Buenas Prácticas en Gestión Pública 2020 y el Premio Especial de Combate y Reducción de Efectos del Covid-19 por ser la principal estrategia multicanal que aseguró la continuidad del servicio educativo de millones de escolares durante la pandemia (sic), una vez más no queremos restar los méritos que tuvo esta iniciativa en momentos difíciles pero de acuerdo a lo expresado por la Defensoría del Pueblo en su informe “La educación frente a la emergencia sanitaria” (Serie de informes especiales 027-2020-DP), el ministerio no le ha proporcionado el informe que contenga el sustento técnico de la información publicada en las nota de prensa (del MINEDU), y si no existe información cierta sobre la cobertura mucho menos la hay respecto a la eficacia en cuanto al logro de aprendizajes. En ese contexto, sugeriríamos un poco más de “mensura” antes de galardonar.

De lado de la educación superior tampoco tenemos evidencia de mucha calidad. Las universidades y otras instituciones de educación superior parecen no haber asumido como parte de su responsabilidad el contribuir de manera explícita a la sensibilización de los estudiantes como agentes de control social. Ensayos o debates académicos sobre la pandemia o el respeto a la autoridad en situaciones de emergencia, hubieran sido mecanismos sencillos para generar juicio crítico en torno a la capacidad de contribuir individualmente al bienestar de la colectividad ¿se habrán aplicado medidas como éstas? Por el contrario, muchos de los jóvenes que han infringido la ley por estar en discotecas y bares clandestinos o que han hecho gala de sus fiestas en las fotos de Instagram o Facebook, son la evidencia fallida de nuestro sistema educativo nacional.

Consideramos que la condición de derecho fundamental de la educación no requiere de una norma legal más que lo declare o reitere, se requiere más bien el fortalecimiento de las instituciones educativas que asuman su servicio como un medio de transformación personal y social. El Ministerio de educación debería impulsar el proceso de licenciamiento de las instituciones de educación superior (condiciones básicas) para dar pase a la acreditación de la calidad de las instituciones educativas. Necesitamos instituciones educativas autónomas que rindan cuentas a sus propias comunidades locales, sobre la calidad de sus servicios. Que promuevan campañas de concientización social y concursos para incentivar emprendimientos solidarios que contribuyan a paliar la emergencia sanitaria y socio-económica actual.

La calidad de la educación no se debe medir en base a notas de prensa que contienen afirmaciones marketeras sin ningún sustento técnico, la calidad educativa se evidencia a través de levantamiento de información concreta que las propias instituciones realizan sobre sus procesos y resultados.

Adicionalmente, la calidad del servicio educativo debe repercutir sobre la vida diaria y la interacción social. En ese aspecto la pandemia nos está dejando una evidencia más de que nuestras autoridades siguen distrayéndonos con una aparente ampliación de cobertura; tener a los estudiantes metidos en escuelas o pegados a pantallas repitiendo contenidos no nos basta señores, queremos ver ciudadanos en acción capaces de forjar un país viable y solidario, entonces no dejemos que la pandemia nos siga desaprobando en tal lección o, ¿qué piensa usted?

Enlaces de Interés

Contacto

995 761 575

grupogices@gmail.com