domingo, 20 septiembre 2020

Interpelación por interpelación

Concluida la interpelación al ministro de educación, y luego de observar la pobre argumentación exhibida por los congresistas, nos queda la duda de cuál es el afán del congreso con estas interpelaciones

18 de agosto 2020

El pasado jueves 13 de agosto el Ministro de Educación Martín Benavides asistió al Hemiciclo para afrontar su proceso de Interpelación. Como se recordará esta interpelación tuvo como antesala el escándalo político generado por la denuncia que hizo el ex Premier Pablo Cateriano respecto a que los congresistas habían condicionado el otorgamiento del voto de confianza a su Gabinete, a la separación del actual Ministro de Educación. Adicionalmente, si relacionamos este escándalo con algunas de las propuestas de Ley que se presentaron en este Congreso para; reflotar a las universidades privadas con recursos públicos o colocar una instancia política para revisar las decisiones de la SUNEDU (Ver Editorial titulada Comisión de Educación y Deporte del Congreso de La República : ¿Pluralidad o Poca Seriedad?), se podía deducir que el interés de los congresistas estaba directamente relacionado con detener la reforma universitaria iniciada por la Ley Universitaria a través del licenciamiento y que dicho interés era de tal magnitud que no tuvieron reparos en desestabilizar al país negando el voto de confianza al Gabinete Cateriano, lo que efectivamente sucedió el 04 de agosto del año en curso.

El Congreso recibió serias críticas por la censura al Premier Cateriano, y fue seguramente esto, lo que motivó la amplia votación con la que se otorgó la confianza al Premier Martos (sucesor de Cateriano). Sin embargo, el Ministro de Educación (ratificado como tal en el nuevo Gabinete) fue convocado al Congreso para responder un pliego interpelatorio de 33 preguntas relacionadas con los licenciamientos otorgadas por la SUNEDU (otorgados durante el periodo en el que el ministro era Superintendente).

La interpelación duró aproximadamente tres horas, a lo largo de las cuáles el ministro absolvió una por una, las preguntas, en base a la lectura de un documento que describía en la mayor parte de los casos las normas legales que le sirven de respaldo a los licenciamientos otorgados. En relación a los cuestionamientos incluidos en el Pliego, respecto de los integrantes del Consejo Superior de la SUNEDU, el ministro procedió a leer el currículo de cada uno de los integrantes afirmando que todos eran personas reconocidas en el ámbito académico, de la universidad pública o privada. Los argumentos de defensa fueron fundamentalmente normativos y formales, evitando todo matiz político y ajustándose estrictamente al texto preparado especialmente para la ocasión.

Mientras en el chat del Facebook se daba una batalla aparte, se leyeron reclamos por la excesiva lectura y exigiendo una respuesta más natural. Comentarios divididos algunos a favor y otros en contra; contrastaba entonces la exagerada emoción y poca racionalidad de los mensajes del chat, respecto de la excesiva racionalidad y poca emoción del discurso del ministro.

Terminada las respuestas del Ministro, las reacciones del Congreso ameritan una lectura adicional. Como lo destaca un artículo de Comercio sólo el 38% de los congresistas participaron en la interpelación. Surgen algunas incógnitas en relación a esta pérdida de interés del Congreso de la República en el proceso de interpelación. ¿Será que luego del respaldo mayoritario de la población y de los políticos hacia la reforma los Congresistas tomaron conciencia que la batalla contra SUNEDU estaba perdida? Se podría decir que el discurso del ministro estuvo centrado fundamentalmente en lo normativo y por lo tanto podría ser catalogado de “políticamente deslucido”, pero de parte de los pocos congresistas que participaron en el debate tampoco hubo ninguno que se luciera por aportar información contundente, por el contrario, los discursos fueron repetitivos y poco originales. Al término de la sesión no se dio la moción de censura y más bien se voceo que el ministro tendría que volver a presentarse para rendir cuentas sobre la compra de las tablets y otros aspectos de su gestión como ministro.

En ese contexto, la NO censura del Ministro de Educación, ¿será solo una pausa en esta arremetida contra la reforma universitaria y contra todo esfuerzo por conseguir la calidad de la educación? ¿Por qué nos quedamos con el sinsabor de una conducta parlamentaria poco contundente, que ha pasado de separar al Ministro de Educación como condición para vetar todo un gabinete, a una interpelación con poca participación parlamentaria, y con una pobrísima capacidad para argumentar sus diferencias y desconfianzas con la gestión ministerial? Lo acontecido pues, nos lleva a pensar que la lucha no es por ideas, ni por propuestas, es solo una crítica obstruccionista y el afán de hacer perder el tiempo a nuestras autoridades, sin reparar que detrás de ellos, hay varios millones de peruanos que no podemos esperar mas por una verdadera educación de calidad.

A la ciudadanía le toca mantenerse alerta para hacer saber, a través de las redes, que no seguiremos eligiendo a congresistas que no estén a la altura de las necesidades y urgencias del país. O ¿qué piensa usted?

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