miércoles, 28 octubre 2020

Información y el COVID-19

Salir de la cuarentena e implementar una salida gradual, requerirá capacidad de testeo, investigación y uso de estadísticas para ejecutar de manera rápida decisiones con la información que se genere.

16 de junio 2020



Elias Lozano

Los coronavirus son patógenos con impacto en la salud humana y causan enfermedades, que pueden ser potencialmente graves o mortales. La letalidad al 10 de junio del presente año, se encuentra en el mundo en 5.7 % y en el Perú en 2.83 %. El COVID-19 ha cambiado la forma de vida de las personas a nivel mundial, en todos los aspectos, si bien su letalidad es baja, su patrón de dispersión es caracterizado por un periodo de incubación de 14 días y el contagio que provocan los infectados asintomáticos la han convertido en la pandemia más importante que han azotado al mundo.

Ante la imparable propagación del virus, el Gobierno del Perú impuso medidas de cuarentena como primera y única medida, el aislamiento obligatorio a nivel nacional. Casi la mitad de los países en América del Sur han declarado cuarentena total, mientras que la otra mitad lo ha hecho solo de forma parcial. Esta medida ha resultado efectiva a la hora de reducir la movilidad de las personas. Los datos confirman que los movimientos de las personas desde y hacia el lugar de trabajo han disminuido durante las fechas en que se impuso la medida. Al mismo tiempo que se redujo la movilidad y la propagación de la enfermedad, la cuarentena y sus efectos sobre la economía se comienzan a sentir. Asimismo, según las estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el COVID-19 puede generar pérdidas por más de 17 millones de empleos formales en la región.

Salir de la cuarentena, será una decisión política trascendente que deberá tomar el gobierno, esta decisión no solo involucrará la flexibilización de las restricciones impuestas, sino también los mecanismos que se deben implementar a partir de ese momento, para evitar el contagio y reducir la mortalidad. Acabar la cuarentena puede tener un elevado costo en contagios y muertes, particularmente, si al mismo tiempo no se aplican mecanismos con las que hay que enfrentar esta enfermedad. Por otro lado, permanecer en cuarentena implica enormes costos económicos, que sufrirán sobre todo las poblaciones económicamente vulnerables. Por tal razón, la decisión de acabar total o parcialmente con la cuarentena deberá considerar un equilibrio, entre proteger la vida y cuidar los medios de subsistencia.

En ausencia de una vacuna COVID-19, las estrategias para enfrentar la pandemia requieren que se combinen múltiples intervenciones para tener un impacto efectivo y evitar medidas aisladas. Aún, en una situación ideal, si el gobierno contará con todas las herramientas (pruebas de diagnóstico en cantidad suficiente, pruebas serológicas, recursos humanos y técnicos para el rastreo de contactos, respiradores y capacidad hospitalaria) antes de tomar la decisión de acabar con la cuarentena, la pregunta seria ¿Como hacerlo de manera eficiente y eficaz, sin desmedro de la economía y los medios de vida, y al mismo tiempo, minimizando la pérdida de vidas? ¿Qué pasa si se reabren las escuelas y las universidades? ¿Es conveniente que todos los trabajadores de ciertos sectores vuelven a sus trabajos? ¿Qué pasa si se reabren restaurantes y algunos espectáculos deportivos? ¿Cuál es el impacto de cada una de estas decisiones sobre el contagio de la enfermedad, en Lima y en la Regiones?

Para iniciar el proceso de tomar la decisión de culminar con la cuarentena, será prioritario por su trascendencia que el gobierno y de manera prioritaria el sector salud generen tanta información como sea posible, aumentando la capacidad de testeo y utilizando mecanismos alternativos para generar información temprana, tanto a través del uso de la tecnología como del involucramiento activo del nivel central, regional y local del gobierno y de la sociedad civil. Y construir mecanismos centralizados de planificación y coordinación en el gobierno, para ejecutar de manera rápida decisiones con la información generada. También se debe aplicar tanto como se pueda de la experiencia de los países que están más avanzados con las estrategias utilizadas y que han sido exitosas.

Para que la población cumpla con el confinamiento de la cuarentena, se ha tenido que usar la represión policial y militar. Pero antes que se acabe la cuarentena y se implemente una salida gradual, se debe usar la inteligencia social para prever, recomendar, diseñar políticas y protocolos que permitan movilizarse a la PEA (población económicamente activa) minimizando aglomeraciones y contagios; es decir se deberá utilizar toda los datos e información que se pueda, para elaborar una matriz de actores sociales y ámbitos. Los datos pueden tener característica numérica o alfanumérica como son los datos estadísticos, texto, imágenes, videos, voz, periodísticos, mapas, Webs, tableros de información (dashboards), aplicaciones móviles (app), números telefónicos (call centers), campus virtuales, servicio de mensajes, mensajes de textos (SMS), wikis, foros, Blogs, etc., incluso las que se propaga por las redes sociales, como Twitter, WhatsApp, Facebook, Instagram; todos estos son útiles para analizar los comportamientos de cada cual, en cada espacio, y recomendar estrategias diferenciadas para minimizar los contagios.

Información, ¿para qué?

Es el momento en que se requiere de expertos en áreas específicas como: en educación inicial, educación básica, educación superior no universitaria, educación universitaria (pre y posgrado), en transporte, en el tema de discapacidad, en psicología social, en pueblos indígenas, en migración venezolana, en trabajo informal, en actividades turísticas y personas viajeras, en los deportes, en los diferentes sectores económicos, etc. Entre los principales aspectos que tendrán que discutir las autoridades del gobierno con información y datos de primera mano están:
  • La estructura demográfica del país y de las regiones, Es necesario generar información demográfica actualizada, en línea y que sea capaz de reportar a nivel de unidades (personas y hogares), es decir no solo se requiere conocer cuantas personas existen en cada grupo etario (niños, jóvenes, adultos mayores, hombres y mujeres), sino precisar donde están, que características económicas, familiares y de salud tienen e identificar aquellos grupos que están en riesgo, en cada región, provincia y si es posible en cada distrito. De momento, se dispone solo de los datos del Censo del 2017 y sobre esa base es necesario ajustar la información.
  • Las condiciones de habitabilidad de la población, En lo que se refiere a las condiciones de habitabilidad, es sumamente importante conocer datos acerca de si las viviendas cuentan con acceso a agua y desagüe, energía eléctrica, acceso a Internet; además de conocer espacio (m2) por habitante y condiciones para uso de servicios básicos (baños, cocina, lavandería, etc.) de lo cual permitirá identificar áreas o zonas que se requiere intervenir con campañas y estrategias que eviten el contagio, estos datos se puede obtener en los municipios.
  • En lo que respecta a la educación, todo indica que la recuperación de las actividades presenciales será gradual, por lo menos en la educación superior y casi imposible o más difícil en la educación básica, por tanto, será necesario se combinen estrategias de educación a distancia, y si el caso lo amerita jornadas escolares presenciales cortas, a fin de que se eviten aglomeraciones. Es necesario conocer cuántos alumnos y profesores cuentan con equipos y acceso a Internet, qué hacer con las prácticas o laboratorios, cuántos docentes se han capacitado con TICs, como se va a realizar la supervisión, seguimiento y monitoreo de los aprendizajes en la modalidad a distancia o remota.
  • En educación básica, los estudiantes no solo no alcanzarán los logros esperado, sino que serán muy heterogéneos según la trayectoria educativa anterior a la pandemia las brechas de aprendizajes que ya existe entre los distintos grupos socioeconómicos. Esto acentuará las desigualdades en el aprendizaje en distintos niveles. Por eso, serán necesarias acciones que busquen reducir estas brechas, como el diagnóstico académico; las estrategias diferenciadas para la adaptación y priorización del currículo, el calendario y el horario escolar, en caso se realice clases presenciales, según el contexto de cada región; la nivelación y aceleración de aprendizajes mediante el desarrollo de recursos análogos y en línea; las modalidades flexibles para las tres áreas base (lengua, matemáticas y ciencias) en todos los niveles; revisar los regímenes de promoción y progresión de este año, y gestionar un previsible aumento en la demanda de las familias por educación pública, dado el golpe de la crisis sobre los ingresos familiares. Establecer programas de tutorías, mediante la reorganización de la plana docente en los centros educativos apoyándose en la creación de un programa de voluntarios con docentes en formación o jubilados para apoyar a estudiantes que lo requieran.
  • Sistemas de protección al desempleo y capacidad de respuesta en materia de políticas para preservar el empleo. Las elevadas tasas de informalidad dejan fuera de los mecanismos de seguro de desempleo a la mayoría de los trabajadores y los exponen a situaciones de gran precariedad laboral, con ingresos y empleos extremadamente vulnerables frente a impactos en las condiciones económicas, particularmente, cuando se trata de uno tan fuerte como el que se ha originado.

    Es necesario monitorear, por sectores, por empresas y microempresas cuantos trabajadores han sido despedidos, adelanto de vacaciones, licencia, etc., medir que sectores han elevado su tasa de informalidad y buscar mecanismos para revertirla. Evaluar la posibilidad de teletrabajar, por lo que se requiere conocer las condiciones de acceso a internet y equipos informáticos que cuentan los empleados que realizan trabajos de oficinas .
  • La prevalencia de las enfermedades crónicas. El riesgo de mortalidad por la CO¬VID-19 aumenta mucho más en poblaciones con enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y otras enfermedades respiratorias. La Tasa de prevalencia de la diabetes en el Perú, según el Banco Mundial, fue de 6.7% en el año 2019, para la población entre 20 y 79 años. Es necesario determinar, por distrito, cuales son aquellas enfermedades crónicas existentes e identificar los grupos de riesgo y buscar mecanismos y estrategias para prevenir su contagio.
  • La Capacidad hospitalaria en las Regiones. Se sabe que la capacidad hospitalaria (incluidas las camas de terapia intensiva y los respiradores) en el país es limitada, lo que incrementa el riesgo de que el sistema sanitario se vea desbordado ante incrementos en la proporción de infectados graves. Según la OCDE el Perú tiene en promedio menos de dos camas por cada mil habitantes.

    Se debe evitar que el sistema sanitario se sature, ya que la mortalidad entre los infectados graves aumenta rápidamente debido a la falta de personal de salud, de camas para cuidados intensivos, de respiradores e insumos críticos. Además, la capacidad del sistema se ve limitada de tratar a personas afectadas por otras dolencias y puede resultar en muertes adicionales por causas prevenibles. Evitar este efecto de congestión del sistema es crítico para reducir la mortalidad

    La información que se debe manejar son todos los recursos que se requieren para la atención del COVID-19 por cada Establecimiento de salud y mantenerla en línea; en caso de que no se cuente con alguno de ellos poner en alerta al siguiente nivel, ya que la capacidad del establecimiento es una restricción importante, ya que es necesario expandirla y asegurar que el número de casos se mantiene siempre por debajo de ese umbral en el ámbito respectivo.
  • Información, investigación y uso de técnicas estadísticas, responsabilidad social de la universidad en tiempos de pandemia.

    Los datos que se genera en los niveles de gobierno nacional, regional o local son insumos para tomar decisiones, pero estos tienen que ser procesados, analizados, “torturados” y obtener indicadores y conocimiento de lo que viene ocurriendo en el quehacer de los sectores de: salud, educación, economía, empleo, cultura, empresas, gobierno, justicia, etc., las autoridades responsables de estos sectores sostienen que las decisiones de la pandemia originado por el COVID-19 se basan en criterios médicos, microbiológicos y epidemiológicos, pero ¿cuál es el rol de los Departamentos o Facultades de Estadística y Matemáticas de la Universidades? ¿cuáles son los aportes de las Maestrías y Doctorados en la aplicación de la Ciencia Estadística para enfrentar esta crisis?

    Son varios los aportes que pueden brindar a través de las investigaciones, entre los cuales se tienen: las estimaciones para predecir anticipadamente el número de contagios, a nivel de los establecimientos de salud públicos y privados, a nivel nacional, regional y local; hacer estimaciones del número de fallecidos -hay pronósticos que estiman 14,000 a finales de agosto- el número de ingresos de contagiados al sistema de salud o las altas, conocimiento de los efectos económicos, sociales, financieros, familiares, etc., de las medidas de la cuarentena.

    Además de establecer modelos estadísticos y matemáticos de la evolución y propagación de la pandemia a nivel de casos confirmados, hospitalizados y en UCI, la estadística puede estimar información sobre la proporción poblacional de portadores del virus o de individuos con presencia de anticuerpos, a partir de la teoría del muestreo conducidos científicamente.

    Los modelos sirven para conocer el efecto del avance de la pandemia, de los cambios en las medidas de la cuarentena, distanciamiento social y otras políticas. Asimismo, se pueden predecir la evolución de cada paciente a partir de información relevante que se conozca del mismo, con el objetivo de anticiparse a la necesidad de hospitalizarlo o ingresarlo en la UCI, y pueden ayudar a optimizar el reparto de mascarillas o pruebas diagnósticas. Con los datos se puede esbozar la evolución de la crisis y facilitar las respuestas: la estadística y la matemática proporcionan información (datos procesados convenientemente) y la información es el elemento más valioso del que una sociedad pueda contar para enfrentar la pandemia que se vive.

    Las aplicaciones estadísticas son muy diversas y utilizan diferentes resultados y principios de las matemáticas y la estadística; existen enfoques de todo tipo que tratan los datos de manera dinámica y se adaptan cada vez que aparecen nuevos datos. La diversidad de modelos, producen resultados distintos y a veces contradictorios, en ocasiones se mezclan los resultados de varios modelos con el objetivo de mejorar los resultados. Todo va a depender de la calidad de los datos que se tenga, el mismo Ministerio de Salud indica que los datos de los casos confirmados de muertes y altas se contabilizan a veces en días posteriores al día en que ocurren.

    Es cierto también, que los Institutos de Investigación de las universidades, el Colegio de Estadísticos del Perú y el Instituto Nacional de Estadística e Informática deben jugar un rol protagónico, ya que son parte de la generación de información y conocimientos a partir de investigaciones con los datos que recopilan. Además, se debe aprovechar la oportunidad para generar líneas de investigación, para que los que estudian los últimos ciclos de educación superior y los que estudian posgrado, puedan plantear proyectos de investigaciones y trabajo de tesis, para validar hipótesis, que ayuden a la sociedad a estar mejor preparados para futuros situaciones de crisis y sobre todo desarrollar conciencia y compromiso social en nuestros estudiantes universitarios que fortalezca la imagen de la universidad peruana como promotora del desarrollo sostenible del país.

    En las próximas semanas y meses, el gobierno y las autoridades en su conjunto deberán estar dispuestos a experimentar, aprender y ajustar rápidamente sus decisiones en función a los datos e información actualizada que hemos detallado de manera resumida y también de lo aprendido.

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