viernes, 04 diciembre 2020

UNA MAS DEL CONGRESO CONTRA LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN

Ante la indignación de la mayoría de especialistas, el Congreso de la República aprobó una ley para la reposición de los catorce mil docentes que no aprobaron o que no se presentaron a la evaluación docente para el acceso a la docencia pública en el marco legal de la Ley de la carrera pública magisterial.

12 de octubre 2020

Consideramos que los argumentos en contra de la ley aprobada son mayormente conocidos por todos, es decir: que constituye un retroceso para la meritocracia, que los reclamos de los docentes que se han sentido afectados ya fueron vistos por el Tribunal Constitucional y que la norma es una afrenta contra el derecho de los peruanos a tener una educación de calidad.

Frente a esto un congresista de Acción Popular (que votó a favor del proyecto de ley), manifestó en un medio televisivo que la norma había sido aprobada porque muchos de los profesores que serían reincorporados seguían laborando como contratados y que otros de ellos habían logrado obtener el título con posterioridad a su cese y que por tanto la ley era un acto de justicia social.

Opiniones como esa demuestran que nuestros congresistas, están desconectados de toda forma de institucionalidad. La norma, como se ha dicho reiteradamente en los medios, genera: (i) problemas presupuestales para pagar a los docentes que serían repuestos, (II) problemas sociales entre los maestros actualmente en servicio en aquellas plazas que serán reclamadas por los profesores beneficiarios de la nueva ley, (iii) problemas políticos graves pues es un quiebre en la política pública de meritocracia que está detrás de la carrera pública magisterial la cual está siendo flagrantemente, transgredida. Es realmente vergonzoso que más de 100 congresistas hayan considerado beneficioso para el país la aprobación de una norma como esta. Constituye una absoluta negación del compromiso con la calidad educativa y la cultura de evaluación.

Desde el GICES aún recordamos las tensiones que vivieron los profesores del magisterio que se presentaron a las primeras evaluaciones para el acceso a los diferentes niveles de la carrera pública, sufriendo el rechazo y a veces hasta el insulto de aquellos colegas que consideraban una afrenta el someterse a una evaluación. Como peruanos reconocemos que, la mayor parte de nuestro magisterio es una colectivo admirable que no escatima esfuerzos por mejorar su desempeño y que pese a sus remuneraciones muchas veces insuficientes, perseveran con vocación la difícil tarea de desarrollar capacidades no solo en sus estudiantes sino muchas veces también de los padres de familia, en los casos de los segmentos socio-económicos más críticos. En este tiempo de emergencia sanitaria y aislamiento social, todos hemos sido testigos de que el maestro ha llevado en sus espaldas el desafío de llevar a los espacios virtuales sus sesiones de clase, de la noche a la mañana sin contar con tiempo para prepararse ni con las herramientas tecnológicas suficientes. Si el sistema educativo ha continuado, es más por mérito de nuestros docentes que del Estado o las instituciones educativas.

En honor a esos docentes valiosos y comprometidos que abundan en nuestro país, exhortamos a nuestras autoridades a realizar las acciones que resulten necesarias para evitar que sean reincorporados aquellos docentes que en su momento se negaron a ser evaluados o aquellos que al no haber logrado una calificación satisfactoria en vez de seguir preparándose para mejorar su conocimiento y desempeño están buscando una puerta falsa para retornar a una carrera pública que definitivamente, no es su vocación.

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